Antes de entrar en el edificio principal y con acceso exterior destaca el claustro del siglo XVI, de estilo plateresco. Se trata del único claustro de Vizcaya de estas características.

    Es un bello edificio de dos plantas, apoyados sobre columnas de piedra de una sola pieza de estilo toscano, la primera con arcos de medio punto, rematados con una hermosa clave en forma de pergamino; y, el segundo piso con arcos carpaneles, con una clave similar, unidos por una bella balaustrada. Lo remata una cuidada cornisa con toda una fila dentada que la recorre y sobre ella un cordel de piedra, delicadamente realizado.

Entre arco y arco los típicos medallones platerescos representan la concha de peregrino, en un piso por al reverso y en otro por el anverso, y en otros la cruz trebolada.

El peregrino que llega pueda captar que se encuentra en buen camino, ya el arco de la puerta que da acceso al claustro muestra estas dos enseñas.