82.-Conclusión del capítulo segundo.

82.-Conclusión del capítulo segundo.
 Y así  al mismo tiempo que teme sin cesar el futuro examen del pastor sobre las ovejas a él confiadas y se preocupa de la cuenta ajena, se cuidará también de la suya propia, y mientras que con sus  exhortaciones da lugar a los otros a enmendarse, el mismo va corrigiéndose de sus propios defectos. (2,39-40)

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81. Celo de las almas.

81. Celo de las almas.
 Sepa una vez más que ha tomado sobre sí, la responsabilidad de dirigir almas y por lo tanto debe estar preparado  para dar razón de ellas. Y tenga también por cierto, que el día del juicio deberá dar cuenta al Señor de todos y cada uno de sus hermanos, que ha tenido bajo su cuidado y por supuesto, de su propia alma. (2,37-38)

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80.-Buscar el Reino de Dios.

80.-Buscar el Reino de Dios.
 Y para que no se le ocurra poner como pretexto la escasez de bienes materiales, recuerde lo que está escrito:”buscad primero el reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura”. Y en otra parte:”Nada les falta a los que lo temen”. (2,35-36)

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79. Ocupaciones materiales del abad.

79. Ocupaciones materiales del abad.
 Es muy importante sobre todo que por desatender o no valorar suficientemente la salvación de las almas,  se vuelque con más intenso afán  sobre las realidades transitorias, materiales y caducas, sino que tendrá muy presente siempre en su espíritu, que su misión es la de dirigir  almas, de las que tendrá que rendir cuentas. (2,33-34)

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79. Ocupaciones materiales del abad.

79. Ocupaciones materiales del abad.
 Es muy importante sobre todo que por desatender o no valorar suficientemente la salvación de las almas,  se vuelque con más intenso afán  sobre las realidades transitorias, materiales y caducas, sino que tendrá muy presente siempre en su espíritu, que su misión es la de dirigir  almas, de las que tendrá que rendir cuentas. (2,33-34)

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78.-Hacerse todo para todos.

78.-Hacerse todo para todos.
Y conforme al ser de cada uno y según su grado de inteligencia deberá amoldarse a   todos y lo dispondrá todo  de tal manera, que además de no perjudicar  al rebaño que se le ha confiado, pueda también alegrarse de su crecimiento. (2, 32)

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77.-Regir almas.

77.-Regir almas.
Siempre ha de tener presente el abad lo que es y recordar el nombre con el que se le llama, y recordar que a quien mayor responsabilidad  se le confía, más se le exige. Sepa también cuan difícil y ardua es la tarea  que emprende, pues se trata de almas a las que debe dirigir y  son muy diversos los temperamentos  a los que debe servir. Por eso tendrá que alagar a unos, reprender a otros  y a otros convencerles. (2,30-31)

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76.-Modo de corrección.

76.-Modo de corrección.
A los virtuosos y sensatos, corríjales de palabra, amonestándolos una o dos  veces. Pero a los audaces, insolentes, orgullosos y desobedientes, reprímales en cuanto se manifieste el vicio consciente de estas palabras de la Escritura,  “solo con palabras, no escarmienta el necio” y también,” da unos palos a tu hijo y lo librarás de la muerte.” (2,29-30)

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